En mi cumpleaños, yo también estaba regalando algo
Cuando Amparo y Ángel me dijeron que me regalaban una Misa por mi cumpleaños fue
para mí una sorpresa, porque es un regalo inusual, y supuso también una gran alegría
porque se trata de un regalo que nunca se me estropeará, ni perderé, ni perderá
su valor.
Mi presente, pasado y futuro iban a estar puestos sobre el altar de un modo muy
especial en el día de mi cumpleaños.
La Misa, centro de nuestra fe, pilar de nuestra existencia cristiana, ¡era un regalo
que se ofrecía al cielo y que del cielo descendería luego en bendiciones! Así lo
veía yo.
Soy un agraciado por tener amigos que tienen estos detalles conmigo y con mi familia.
Además sentí alegría porque a través de este regalo, se ayudaría a la Iglesia en
su labor evangelizadora.
De esta manera, en mi cumpleaños yo también estaba regalando algo.
Todo esto me hizo sentir familia, familia cristiana, familia de Dios, todos unidos
en la oración al Padre.
Ignacio.
Por el bautismo de Nachete
El regalo de las misas que recibió Nachete por su bautismo fue original y sorprendente.
Fuera de la cantidad de regalos materiales a los que estamos acostumbrados en bautizos,
comuniones y demás celebraciones religiosas, fue un detalle impresionante.
En el fondo, el mejor regalo que podemos recibir es la misma Gracia que nos acerca
al Señor, y el ofrecimiento de la Eucaristía es el mismo Jesús que se ofrece al
Padre en el altar, pero con Nachito al lado en esa ocasión.
Por otro lado, es una manera sencilla y fácil de ayudar a nuestros hermanos sacerdotes
que están sufriendo persecución por causa de la Fe, en tantos lugares del mundo.
Desde entonces lo hemos regalado en bautizos y primeras comuniones a las que hemos
sido invitados.
Paloma y Carlos.